
Abro los ojos y me sorprende ver flores y plantas enormes a mi alrededor. Respiro: sí, huele a hierba y a sol, a néctar de flor recién abierta. Sacudo la cabeza y las lagañas caen: el paisaje es glorioso. Pétalos rojos, morados y lilas salpican los dedos verdes del prado. Intento recordar dónde estoy, cómo llegué aquí. Lo único que la memoria me trae, con cierto ardor en la piel, es la pesadilla que siempre sueño, que seguro soñé anoche: mi cuerpo, devorado por una enfermedad terrible, se deforma: me crecen bolas, se me caen las piernas, los brazos, termino como una oruga gigante soltando grandes cantidades de una baba espesa. Sólo de recordarlo siento mi espalda pegajosa. Me da picazón, quiero rascarme pero no alcanzo a mover mis manos. No las siento. Los brazos me pesan como si llevaran dos telas mojadas colgando. Una mariposa amarilla, enorme, se acerca:
—Aún no terminan de secarse tus alas.
Muevo con fuerza lo que debieran ser mis brazos y las veo: blancas, delgadas, con un filo negro en la orilla y un lunar en cada lado.
—¿Estoy soñando?
La mariposa ríe y mira hacia un punto en el cielo, quizá su destino:
—Todas nosotras somos sueños. Los sueños en los que se convierten las más fieras pesadillas.
Mueve sus alas con cierto orgullo, y vuela.




12 opinaron:
Excelente como te mueves entre el sueño y la pesadilla. Me ha gustado!
¡Gracias por el sueño! Hermoso fin de las pesadillas.
Ahora que vuelva a ver mariposas pensaré en las pesadillas que ya no fueron.
-- moni, mi suenio mas dulce es mi peor pesadilla, pero leyendote quisiera volar al sol en el que confluyen las alas de tus suenios
Me encanta, es como si los sueños tuyos, de Monse y Cane se encontraran.
Bello. Me encanta cómo viertes ¿trasvasas? la descripción de un algo en un todo con tu brevedad y pureza usuales. Saludos.
muy grato el descubrir lugares como este, me gusta que me cuenten cuentos... me llevará un tiempo el leerte...
saludos.
ha que linda transformación :)
Lo bueno de su sueño, es que el estadio de oruga es apenas una transición; la espera la elevación, el vuelo en que fecundará a otros.
Siempre estamos al borde de una metamorfosis, es más, si se mira hoy al espejo, verá algo que no estaba ayer; está en Ud. verlo como una promesa o una posible pesadilla.
La eterna metáfora (¿o paradoja?)de la crisálida, vista desde otra perspectiva más onírica...Me ha gustado.
Muy agradecida, por tu visita.
Un abrazo
Siempre hay un final para cada pesadilla, que es el despertar. Y quiero pensar que tanto de las pesadillas oníricas como de las reales siempre acaba por despertarse. Con un par de alas de mariposa. Que nos permitan volar bien lejos de lo que nos hace daño.
Al menos hasta que se presente la próxima.
Un abrazo
me has hecho descubrir que las pesadillas no son tan malas como me habían hecho creer, pues la belleza delicada de una mariposa no puede nacer de los sueños tortuosos de los hombres.
gracias.
todas son sueños, y todas empezaron como miserables gusanos...
da que pensar, cierto..
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